COATLINCHAN - RIO FRIO (¡Apa Dominguito!)
(24 DE JULIO DEL 2001 ) Por Miriam Peralta y Daniel Noriega


El día pintaba muy bien, se sentía en el aire de la Colonia Roma cierta vibra que indicaba que esta caminata iba a ser muy buena, poco a poco el camión se fue llenando, el primero en llegar al club fue Daniel, en su caribe, después fuimos llegando todos los demás, solo esperábamos a Gaby para irnos rumbo a Coatlinchan pero Cristina nos comentó que Gaby no podría asistir (de la que se salvó) así que emprendimos la marcha en el mundialmente conocido y envidiado camión amarillo del Club Citlaltépetl a cargo de Don Agustín.

La mayoría de las personas arriba del camión estabamos desvelados ya que por fiestas o por problemas del trabajo no habíamos dormido bien, pero estabamos muy animados por la caminata, que como dijo Marco iba a ser de preparación para las actividades de alta montaña.

Entre ronquidos, gritos y brincos llegamos a nuestro destino, como había estado lloviendo en la noche, el terreno estaba demasiado lodoso para que el camión nos dejara un poco más adelante, las llantas se derrapaban, así que decidimos empezar la caminata un poco antes.

Empezamos a caminar por una camino saturado de lodo, estaba tan pegajoso que la suela de las botas había duplicado su grosor, y tan resbaloso que pocos fueron los que se salvaron de caer víctimas de un resbalón, casi un kilómetro adelante abandonamos este latoso camino y tomamos una vereda que nos llevaría a la cumbre del cerro "La Mesa".

Marco nos había prometido que al principio de la caminata tendríamos una buena subida como por una hora que finalmente se transformó aproximadamente en dos horas efectivas de estar sube y sube y sube...... al terminar la subida, ya en la cumbre nos metimos a campo traviesa para atravesar un collado y luego por las faldas del cerro Huixto bordear hasta llegar a un acueducto por una zona donde los arbustos eran muy altos y las ramas nos rasparon y chicotearon, cuando llegamos a un claro, fue la primera vez que vi a Marco sacando su brújula para orientarse y fue ahí donde inmortalizó las palabras "Tengo como 10 años de no recorrer esta ruta", por fin se oriento y seguimos a campo traviesa durante mucho tiempo bordeando y conservando nivel, hasta que una barranca nos obligo a ir para abajo, hasta entroncar un camino leñero, en el cual se puso a votación el regresar o continuar, la mayoría voto por seguir y así que subimos otra vez, hasta que ¡¡eureka!!, encontramos el famoso acueducto y con esto se suponía que ya no habría más problemas.

Llegamos todos a un valle y ahí decidimos comer pues ya era bastante tarde (16:00 hrs si mal no recuerdo), todo mundo inicio rápidamente la ingestión de comida, pero en eso nos dimos cuenta que Daniel Noriega no llegaba, Marco, Daniel Rojas y Héctor fueron en su busca y como media hora después aparecieron ya con él.

El camino aun era muy largo hasta Río Frío (como 5 horas según Marco), todos gallardamente decidimos continuar nuestro camino, la intención era caminar sobre el acueducto que nos llevaría a la vereda correcta y seguimos con tal precisión el acueducto que no tomamos la vereda correcta, y según nos explicaron días después Marco y Olivia en vez de llegar al collado que hay entre el Cerro Tlaloc y Telapón que esta a la izquierda del Telapón nos fuimos por la derecha.

Para esto ya eran cerca de las 19 horas y Marco encontró una vereda y la seguimos para ver donde nos sacaba (ya había reconocido que por segunda ocasión no sabía donde andábamos), poco después la vereda desapareció y continuamos a campo traviesa, Marco nos recordó que el boletín señalaba que la caminata era todo terreno, nosotros subíamos y bajamos, abríamos camino y resbalábamos, el terreno era a veces empinado y lodoso ya que una ligera lluvia nos acompañaba, los que traían pantalón corto en varias ocasiones se ortigaron.

Queríamos cortar camino por eso continuábamos a campo traviesa, era ya tarde, estaba oscureciendo y hacíamos bromas respecto a llegar a casa al día siguiente ... ¡¡¡que aventura!!! ... en realidad creo que todos confiábamos aún en que íbamos a encontrar pronto el camino. La noche cayó por completo y todo mundo empezó a buscar su lampara, ¡¡¡oooooooooh sorpresa!!! ¡¡¡traía conmigo las pilas pero no la lampara!!! y prometo que después de un par de caídas en la noche, de bajada y a campo traviesa no la volveré a olvidar, aún cuando nos intercalamos quienes traían lampara y quienes no la traíamos para alumbrar el camino creo que pocos se salvaron de caer.

Eran como las doce de la noche cuando hicimos una de tantas paradas, todos queríamos ya acostarnos y no levantarnos al menos en un buen rato, ya no importaba si nos sentábamos en un charco, pasto, arbustos o un poco de lodo, estabamos cansadísimos, pero la decisión fue continuar hasta hallar la carretera y poder localizar a Don Agustín por el celular.

¡¡¡¡¡Por fin !!!!!! encontramos un camino, una vereda muy ancha que sin duda nos llevaría al pueblo mas cercano, se veían las luces a lo lejos, ya casi no traíamos luz, pocas lamparas lograban alumbrar bien pero teníamos la confianza de que ya íbamos a llegar ... ilusos... al acercarnos al pueblo nos recibió una comitiva canina no muy amigable, nos hicimos de armas (unas cuantas piedras y palos) y pasamos sin problema, creímos estar en la civilización ¡¡¡sorpresa!!! era una ranchería donde no nos pudieron ayudarnos a conseguir transporte alguno, nos dijeron que la civilización mas cercana estaba a ¡¡¡dos kilómetros más!!! lo cual se nos hizo eteeeeeeerno pero no había de otra así que seguimos nuestro camino. Algunos de nosotros logramos comunicarnos por celular a casa para avisar que todos estabamos bien aunque perdidos y en busca de cómo regresar.

Ya habíamos intentado infructíferamente llamar por celular a Don Agustín para que se fuera acercando a la ciudad y esperar instrucciones de donde nos recogiera, pero esto nunca se logro, afortunadamente Marco logró comunicarse con Marcial Popoca (miembro del Club en el D.F.), quien nos ayudo enormemente hiendo por Don Agustín a Río Frío y nos recogiera en el pueblo de Coatepec, destino al que finalmente llegamos a las 4 de la mañana, íbamos muertos, pernoctamos un rato en una parada, esperando que Marcial nos llamará para saber como llegar por nosotros, algunos se durmieron otros dormitaban en medio de un clima totalmente frío, por fin cerca de las 5:30 de la mañana del lunes, se comunico Marcial para decirnos que ya estaba cerca de Ixtapaluca con el camión, pero no sabía como llegar una señora que se encontraba esperando su pesera amablemente le dio instrucciones precisas por celular de cómo llegar y así seguimos esperando hasta que por fin ¡¡¡llegó NUESTRO CAMION!!! ... eran cerca de las 6 de la mañana, una vez arriba sabíamos que la aventura había llegado a su fin, pero iniciaba otra, ¿¿¿cómo sobreviviríamos ese lunes???, Creo que cada quien tendrá que contarnos su versión.

 

 

A las 8:00 hrs. somos levantados para desayunar y preparar todo para continuar el recorrido, apenas llevamos cerca de un 25%, a las 9 hrs. todos estamos listos, el lugar ha quedado perfectamente limpio sin nada de basura (haber cuanto tiempo dura así), partimos comenzando por un camino bastante accidentado en su mayoría formado por piedras de regular tamaño y arena, metros más adelante hay que entrar al agua y se siente muy pero muy fría, aun así hay que "atorarle" a esto, igual que el día anterior seguimos recorriendo el río de diferentes formas ya sea nadando, escalando o caminando en arena, piedras o en el agua, pasamos por tramos muy divertidos como la costilla que es un tramo de mármol que asemeja una costilla y hay que atravesar por él, haciendo gala de equilibrio, bajando de aquí sigue el túnel que es un paso donde después de un clavado se pasa por debajo de una piedra en donde no hay mucho espacio entre el agua y esta piedra, en pocas palabras un cabezón no pasa por acá.

Después de esto viene lo que es la mayor atracción visual conocida como "la fuente monumental" (... bueno lo que queda de ella), hay que escalar enormes trozos de piedra con carbonato de calcio, los cuales están desprendidos pero muy firmes, al llegar al otro extremo de lo que fue la "fuente monumental", dejamos el equipo con algunos compañeros y partimos a lo alto de esta fuente en donde se encuentra "el pulpito" formación de carbonato de calcio muy blanca y que forma como un altar natural y al pie de este una pequeña laguna de muy poca profundidad (20 cm.) y alrededor más formaciones muy blancas y brillosas, hacia abajo se alcanza ver toda la parte que se derrumbo, pero aun así se aprecia lo enorme que fue. Tras haber disfrutado por alrededor de 30 minutos de este inigualable espectáculo, descendemos para reunirnos con los demás y continuar el trayecto, llevamos alrededor del 50%, pero la parte que sigue es mucho menos accidentada que lo que hemos recorrido hasta aquí.

Cabe recalcar que el grupo siempre camino muy compacto y las esperas fueron muy cortas, lo que permitió que no nos enfriáramos mucho, continuando con el recorrido metros más adelante visitamos e hicimos un alto en otra formación de carbonato de calcio de dimensiones grandes que asemeja un cerebro y de aquí su nombre, continuamos y llegamos al platillo fuerte en cuanto adrenalina se refiere, el agua llega con mucha fuerza y baja por un canalón en el cual uno se puede sentar y dejarse llevar por la corriente a este lugar le llamamos "el tobogán", el recorrerlo de éste no es obligatorio por lo que algunos mejor le dieron vuelta, los que nos lanzamos al terminar esta primera etapa entras por una especie cañon en donde se sigue flotando y al terminarlo hay que casi sentarse y dejarse llevar hasta donde se forma otro rápido muy pequeño en donde al terminarlo hay que tirarse un mini clavado que si lo hace uno bien, por la fuerza del agua se sume hasta la cabeza, terminamos este tramo encantados.

Seguimos este fascinante recorrido a traves de las entrañas de la tierra para llegar al siguiente punto importante que es una costilla que cierra bastante la altura de la boveda y al pasar del otro lado una corriente de aire nos llega y nos pone la piel de gallina por el frío más adelante otra formación igual y al pasar ahora hasta zumba el aire de lo fuerte que sopla unos metros más de avance y este frío arie a quedado atrás.

Muy cerca de ver la luz de la salida varias gentes ya añoran ver luz y se muestran un poco cansadas tanto fíisicámente como animicamente, pero les infundo animos y seguimos avanzando, llevamos alrededor de 6.5 horas efectivas de recorrido y la luz de la salida llega hasta donde estamos nosotros, varias caras muestran una sonrisa de satisfacción y alegría.

Llegamos al final de la caverna y nos sacamos tierra de los zapatos (acción que hicimos inumerables veces durante el recorrido) guardamos las lámparas y se quitan el neopreno los que traén, ya listos todos procedemos a subir hacia las grutas de Cacahuamilpa, es una subida muy empinada de cómo 500 m. y con el sol a cuestas que se libra mas o menos bien sabiendo que al final esta el camión con ropa seca y hay restauranes con comida, ricas cervezas y nieves, en fin todo lo que uno merece como recompensa después de terminar tan demandante ejercicio.

Reunidos y cambiados todos, procedimos a ir a los restaurantes a comer y beber para después partir de regreso al D.F., haciendo un pequeño alto para que se le arreglara una llanta al camión y arribar al local del Club por la noche, todos satisfechos de haber participado en singular paseo.

 

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