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Salimos temprano en la mañana hacia el Estado de Hidalgo con un día soleado y muchas ganas de descansar y de divertirnos. Paramos a desayunar en la carretera en unos puestos, donde según algunos de los asistentes, venden la mejor barbacoa. Disfrutamos del rico desayuno y del calorsito que daba el fogón donde asaban las tortillas. Llegamos al Balneario Tzindejéh, "un pequeño paraíso en el Valle del Mezquital" construido sobre un manantial de agua potable. Pasamos toda la tarde al sol, en la alberca y en las posas de agua termal. En la tarde nos fuimos a Ixmiquilpan al hotel Alcántara, caminamos un rato por el centro y cenamos en los arcos del parque donde esta la escultura de la Diana Cazadora. |
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Al otro día salimos temprano hacia las grutas de Tolantongo. Nos dirigimos por un camino de tierra que nos llevo hasta lo profundo del enorme cañón en el que se encuentran las grutas y el río que nace en ellas. La imponencia de este hermoso paisaje se mezclaba con el miedo que nos producía la bajada del camión por unas curvas cerradas y empinadas que despertaron más de un grito no sólo de los niños, sino también de algunos adultos. Una travesura de los niños, aprobada por los adultos, hizo de la entrada a las grutas, una anécdota difícil de olvidar. Caminamos hasta el túnel y las grutas donde disfrutamos ampliamente del agua caliente de la alberca y de los chorros que caían con fuerza. En la tarde nos regresamos después de comer con algunas dificultades en uno de los puestos de las grutas. Esperamos que la leyenda de la princesa Tzindejéh, quien vivió 119 años gracias a las propiedades del agua de las posas y los fuertes masajes de los chorros en las grutas, nos hayan relajado el espíritu y permitan que recibamos la Navidad con una gran felicidad. |