" DESCENSO EN LOS RIOS ACTOPAN Y PESCADOS "
(Días 28 y 29 de octubre de 2000)
Por Marco Ríos


Salimos del Club el día 27 de octubre por la noche, con destino a la Ciudad de Jalapa primeramente, durante el recorrido el primer par de horas fue como siempre de una charla amena, posteriormente la hora hizo su efecto y la mayoría (por no decir todos) pasaron a acomodarse en sus asientos para dormir, llegamos a Jalapa y saque mi acordeón de cómo llegar, nos desviamos hacia el Poblado El Castillo y luego seguimos derecho sobre la carretera, más adelante en una gasolinera dimos vuelta a la derecha y la certeza de que fuéramos por el camino correcto estaba en duda, aun así continuamos el trayecto, más adelante encontramos un letrero que mencionaba los siguientes lugares Descabezadero, El Zetal y Actopan, entonces ya no había duda de que el camino era el correcto y en cinco minutos llegamos por fin al Pueblo de Chicoasen, pasamos el primer tope y no encontraba el lugar. Pero caray la falta de sueño me hizo efecto, ya que enfrente de mí, había un letrero grande que decía "Diversión en Río" y al fin a las 3 de la madrugada por fin habíamos llegado, nos dijo el encargado que 4 de nosotros teníamos que ir 12 km. más adelante a Actopan a dormir en un hotel (yo ya sabía eso), pero le dije que nos dijera donde nos tocaba quedarnos y donde caben 16 íbamos a caber 19, me dice cuales son nuestras habitaciones y procedo a acomodar a todo mundo, después procedemos a dormir.

El sábado alrededor de las 8 ya estabamos en el patio desayunando y platicando, otros se bañaban y me di cuenta que faltaban compañeros, voy a checar a los cuartos y veo que algunos (la minoría), aun están dormidos, así que me doy a la tarea de despertarlos, bueno cerca de las 10 de la mañana ya estabamos desayunados y listos, en lo que nos daban instrucciones jugar tenis de mesa fue nuestra diversión.

Al poco rato conocí a nuestros anfitriones Alfa y Archie, a quienes les liquide la cuota convenida y me instruyeron sobre como estaría el programa de actividades, todo entendido, se los retransmito a mi grupo y nos juntamos a oír las instrucciones, hacer los equipos y escoger nuestro casco, chaleco y remo. Para posteriormente partir al Descabezadero; lugar donde iniciaríamos el descenso del río Actopan.

Una micro de esta compañía nos lleva al lugar referido, al llegar descendemos por un camino de terracería unos 200 metros, los guías tienden una cuerda para ayudarnos a cruzar el río, mientras van cruzando uno a uno los que no hemos cruzado nos dedicamos a mojar a los que van cruzando.

Nos reunimos todos a la orilla de una pequeña fosa donde se iniciará el recorrido y nos instruyen para iniciar la aventura de aventarnos con la balsa por una cascada, yo realmente prefiero ser prudente y no hacerlo, todos los demás se empiezan a prepararse y se desliza por la cascada la primera lancha con sus ocupantes los cuales a gritos llegan a la fosa bien, preparan la segunda lancha al llegar a la fosa como se ladea y termina volteándose la lancha, yo lanzo una cuerda y del otro extremo lanzan otra y rescatamos a todos, Archi pregunta si hay alguien debajo de la lancha y le contesto afirmativamente diciéndole que son Laura y Olivia y en efecto al enderezar la lancha aparecen muy sonrientes, la ultima lancha también bajo por la cascada bien.

Abordamos las lanchas e iniciamos la aventura, empezamos el descenso por este río que es hermoso por sus aguas cristalinas y la hermosa vegetación selvática que contemplamos plenamente cuando no estamos muy ocupados remando al atravesar algún rápido, los rápidos de este río son divertidos y nada riesgosos, al cabo de una media hora de recorrido hacemos el primer alto para atravesar un puente por encima de él, ya que como no es muy alto la lancha no lo puede hacer por debajo como sería lo normal. Dejamos las lanchas arriba del puente y nos echamos clavados y nadamos un rato en el río, el agua es fría pero aun así como niños chiquitos disfrutamos de sus aguas. Los guías nos indican que hay que continuar, así que bajamos las lanchas al río y seguimos el recorrido, el cual sigue siendo muy divertido y los paisajes muy bellos.

Pasada otra media hora hacemos nuestro segundo alto, esta vez voltean la lancha y nosotros tenemos que correr hacia la orilla y brincar para caer en la lancha volver a brincar y luego caer al agua. Esto estuvo genial y ahí estuvimos otra vez como niños chiquitos brinco y brinco, con decirles que no nos queríamos ni ir cuando nos dijeron que era hora de continuar y pues ni modo a las lanchas y a seguir remando.

El recorrido siguió igual de emocionante que lo que ya llevábamos recorrido, pasada otra media hora hicimos el tercer alto en esta ocasión los guías se subieron a un árbol sacaron una cuerda y una punta la amarraron a éste y tiraron la otra punta al otro extremo del río donde también la amarraron y luego la tensaron quedando en vertical de bajada, sacaron una carretilla y la montaron a este cuerda para lanzarnos en "tirolesa", otra cuerda la amarraron al mismo árbol para lanzarnos al río al estilo Tarzan, listo todo, no falto voluntaria o voluntario que no estuviéramos dispuestos a aventarse en cualquiera de los dos estilos. La mayoría de nosotros en la "tirolesa" parábamos antes de llegar a la otra orilla pues tocábamos agua y así nos frenábamos, pero cuando el más pequeño de este grupo un niño de 7 años se lanzo, que se le va a los guías y que llega hasta la orilla y en el intento desesperado de pararlo se arrimo un muy buen trancazo que afortunadamente no paso a mayores, lo mismo paso con Olivia que era la más pequeña y ligera del grupo y aunque no le paso lo mismo que al niño, las tres veces que se lanzo estuvo muy cerca de igualar tal acto, otro hecho que cabe mencionar es que cuando Juventino se lanzo la primera ocasión en "tirolesa" venía atravesando el río otras lanchas de otra agencia y por más que tanto el guía del otro grupo como él intentaron evitarlo, el golpe fue inminente y el guía fue a parar al río.

Después de habernos aventado en varias ocasiones reanudamos el descenso, más adelante hicimos el cuarto y ultimo alto acabando un rápido, en esta ocasión había que remar a contracorriente para ubicar la lancha cerca de una pared y colocarnos todos hacia la derecha de ésta para que con la fuerza del agua se fuera inundando la lancha y parándose de tal forma que después teníamos que ponernos todos a la izquierda para que la lancha no se volteará. El primer grupo llego a la posición rápidamente y por más esfuerzos que hicieron la lancha se volcó y todos fueron a parar en el agua, el segundo grupo donde iba yo, tuvimos que batallar mucho y después de varios intentos por fin pudimos colocar la lancha en la pared, se inundo ésta y se fue parando entonces el guía dijo "Fuerza Izquierda" e inmediatamente todos nos juntamos a la izquierda de la lancha logrando no volcarnos como los anteriores, la tercera lancha tuvo que sufrir al igual que nosotros para colocar la lancha en posición y también les salió bien el ejercicio.

 

Continuamos el trayecto hasta llegar a un playon donde dimos por terminado el descenso, posteriormente los guías montaron todo al microbús en lo que hacían esto, nosotros nos echábamos todo el repelente posible ya que los moscos estaban a la orden del día, por fin acabaron y abordamos el vehículo, él cual nos llevo de regreso a las instalaciones, aquí degustamos unos ricos emparedados de jamón y queso, luego jugamos tenis de mesa y nos organizamos para ir al siguiente evento del día que fue el rapel.

Nos transportamos en el micro otra vez y llegamos a un puente donde descendimos, los guías empezaron a armar el sistema mientras nosotros nos colocábamos el arnés, para descender, cuando todo estuvo listo el primero en aventarse fue el guía quien explico como era la técnica, para después bajar los primerizos y luego los que ya lo habíamos hecho y así seguimos bajando a rapel por largo tiempo, hasta que se empezó caer la noche y paso el micro por nosotros para regresar a las instalaciones.

Llegando a las instalaciones tomamos cada uno su bici y partimos a darle una vuelta al pueblo a falta de luz y así estuvimos hasta que regresamos y cenamos, luego me indico el encargado que el micro ya salía al pueblo y que ahora si deberíamos ir a dormir allá tres de nosotros, así que Oli y yo nos alistamos y nos fuimos, los demás se quedaron a seguir con la reta del tenis de mesa y yo les deje un domino donde dicen que también estuvo muy bien la retadoras, luego esto les quito el sueño y se fueron a la fiesta del pueblo a bailar, mientras nosotros llegamos al hotel nos bañamos y nos dormimos.

Por la mañana nos levantamos temprano para estar listos a las 7 de la mañana, hora en que se había acordado que el transporte pasaría por nosotros para llevarnos a las instalaciones, la espera fue muy larga y a fue hasta pasadas las ocho que pasaron por nosotros, el chofer se disculpo pretextando que el cambio de horario lo había confundido, sin embargo seguramente se le hizo tarde.

Llegamos a las instalaciones y la mayoría ya había iniciado alguna actividad, algunos se fueron a correr otros agarraron bicis y se dieron una vuelta por ahí, otros aprovecharon para dormir y otros estaban en la gran plática, nos comentaron sus actividades del día anterior y procedimos a desayunar.

Archie fue ha sugerirme que el traslado al ríos Pescados se hiciera en nuestro autobús, ya que para el regreso nos ahorraríamos unas horas de recorrido, de este modo alrededor de las 10 de la mañana partimos, la zona es muy bonita de abundante vegetación así que el recorrido de carretera fue muy placentero.

Llegamos por fin y los guías empezaron a bajar los equipo e inflar las balsas, por nuestra parte empezamos a prepararnos para el recorrido y escoger nuestros equipos, acabados los preparativos procedimos a meter las lanchas al río y a subirnos en estas e iniciar así el recorrido, el cual cuenta con rápidos más fuertes y emocionantes que los del día anterior. Al poco rato de haber iniciado uno de los tripulantes de la otra lancha partió a la mitad su remo y no habiendo otro remedio la fuerza de remadores disminuyo de 6 a 5 y el guía y a seguir así que remedio.

La vegetación era igual de hermosa que el día anterior, como este río cuenta con más corriente no habra mucho tiempo ni oportunidades para hacer altos y actividades como el día anterior, aunque hasta ese momento si era mucho más adrenalina. Cuando llevamos recorrido casi la mitad hacemos alto en un remanso y los guías descienden y se van caminando por la rivera del río, aguas bajo, después de un tiempo regresan y nosotros sin saber exactamente que sucede.

Resulta ser que habían ido a ver como estaba el rápido más peligroso de este recorrido "La Cueva" para saber exactamente como entrarle, pasa la primera lancha y la segunda y nosotros no veíamos nada, lo cual hacia que nuestra adrenalina se elevará, por fin es nuestro turno y empezamos a entrar al rápido y a remar con fuerza hasta que el guía nos indica "todos adentro" entonces nos hacemos chiquitos y nos metemos a la lancha, veo como va lancha directo a una piedra y se estrella, pero la lancha no se vuelca y luego la corriente nos saca de este rápido el cual si estuvo rudo, nos reunimos las tres lanchas y continuamos el trayecto, más adelante hacemos otro alto y los guías nos invitan a nadar un rato, varios de nosotros ni tardos ni perezosos nos zambullimos al agua, mientras una de las lanchas hace alto a la izquierda del río y las otras dos a la derecha, uno de los guías escala por una pared y se echa un espectacular clavado de 4 metros de altura, algunos le hacen segunda y él vuelve a subir y ahora de 8 metros se lanza al río, varios quieren ahora llegar a esa altura pero algunos caen al río antes de lograr subir y nadie logra enmendar un clavado de esa altura ya que no llegan a este trampolín natural. El guía lo vuelve hacer y de ahí termina el descanso y continuamos.

El recorrido siguió igual de emocionante a través de sus pocos remanso e innumerables rápidos que recorrimos hasta llegar al poblado de Jacomulco, donde terminó nuestro recorrido y una suculenta y merecida comida nos esperaba, la cual devoramos con singular placer. Mientras los guías se dieron a la labor de recoger el equipo y desinflar las balsas.

Alrededor de las 4 de la tarde emprendimos el regreso al D.F. haciendo un alto en Jalapa para dejar a nuestros guías con sus equipos.

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